Hoy de nuevo he tomado pluma y hoja y con ellas en mano me siento como una adolescente que va a su primera cita, los nervios toman mi estomago y en mi cabeza cual mariposas, revolotean ideas desordenadas. Miro de un lado a otro y puedo observar historias al rededor mio, ver personas e imaginar la vida tan increíble que pueden tener( o que no). Y entonces la duda regresa a mi, las mariposas como los fantasmas se retiran y me dejan en blanco de nuevo, el miedo invade mis entrañas y dejo a un lado las ideas, la pluma y la hoja.
Esto no solo le pasa a un intento de escritora como suelo ser. Le sucede al mundo, a aquel hombre que se conforma con ver sonreír a quien ama y por miedo no intenta más, por el rechazo y por la falta de valor momentánea que invade a todos; le sucede a la mujer que por temor al que dirán deja de hacer lo que ama para convertirse en alguien que hace lo que le piden, y así, mil historias mas de personajes que podrían ser grandes y no lo son; por atarse las alas ellos mismos, porque no permiten imaginarse que sería de ellos siendo libres.
Seamos libres un momento.
